viernes, 30 de agosto de 2013

Rubén Rada: “Nunca tocaría para Macri”


La leyenda de la música uruguaya sigue activo a los 70. Y demuestra su vitalidad y vigencia con un nuevo disco de rock y pop, “Amoroso Pop”, que presentará en Buenos Aires el 27 y 28 de Septiembre en el ND Ateneo.

Por Gustavo Masutti Llach 

Una de las maneras de medir la vejez es de acuerdo a la forma en que se tolera el stress. Ergo, salir de la zona de confort rejuvenece. Qué decir entonces del Negro Rubén Rada, prócer del candombe rioplatense, que a los setenta años no deja de reinventarse.

En una vorágine que haría imposible marcarlo hombre a hombre, en la última década fue estrella pop latina y cantante para niños, encarnó a "Richie Silver” (2006, soul como en sus inicios), en 2007 fue actor cómico en TV ("La oveja Negra") y grabó un disco en vivo junto a Javier Malosetti. En 2008 editó “Bailongo”; y en 2009, “Fan”, un disco de covers del rock rioplatense (Spinetta, Gieco, Charly, Calamaro, Fito, Nebbia junto a los uruguayos Eduardo Mateo, Fernando Cabrera, Shakers, Opa, Tótem). Una vez más cambia de rumbo en 2010 con "Solo Candombe" y en 2011 se vuelca al jazz con “Confidence”.  Ese mismo año sale un compilado triple: "Rada, El Álbum Negro. 50 obras maestras".

Ahora vuelve a desmarcarse y sale con “Amoroso Pop”, un disco en el que revisita el pop y rock de los ‘60s y ‘70s. “Con ‘Amoroso pop’ hice un refresco de mi música –confía-, porque venía haciendo ritmos latinos, para niños, o jazz. Y me acordé de que en mi país me hice famoso por el “Rock de la calle” (canta un poquito). Además, venía de editar hace poco más de dos años el disco negro, que traía 50 canciones, y eso te impide salir con algo nuevo demasiado pronto. Como sea, lo cierto es que acá compuse nuevos temas de rock, pero sobre todo de pop. La tapa es hermosa porque estoy yo y el disco es maravilloso”.



-¿Por qué el homenaje a la música de los ‘60s y ‘70s?
-Porque tengo setenta (se ríe). Y empecé escuchando a Chuck Berry, Jackie Wilson, Little Richards y más tarde a Jimi Hendrix. Es un poco para recordar cómo empezó el rock and roll, ellos fueron los creadores.
-Tuviste invitados de lujo: Emiliano Brancciari de NTVG, Fernando Cabrera, Hugo y Osvaldo Fattoruso.
- La felicidad más grande que puedo sentir. Emiliano es un artista de gran crecimiento en Argentina, está en un grupo que es de los que más suena y más trabaja. Y que él se haga un espacio para cantar conmigo porque me respeta como referente de la música de Uruguay me da mucha alegría. Le mostré el disco y lo dejé que eligiera él la canción que más le gustaba para cantar. Fue algo recíproco porque yo ya había estado con No Te Va Gustar. Lo de Osvaldo fue un regalo. Tengo en el disco “Confidence” y en éste su batería. Eso me va a acompañar toda la vida. Lo mismo para Hugo. Con él grabamos dos temas. Fernando es mi hermano de la vida, aunque lo conocí de grande. De chico yo estaba bastante mareadito y pilladito, creyendo que era el mejor y no escuchaba a los artistas uruguayos. Pero cuando volví me emocioné con sus discos. Lo que hace me llega al corazón, debe ser uno de mis poetas favoritos.
-Y sumaste a tu hijo.
-Lo de que Matías cante fue como una terapia (sonríe). Hubo que hablarle todos los días, amansarlo, explicarle. Hasta que al final aceptó y lo hizo como los dioses.
-Alguna vez me contaste que tus proyectos comerciales financian los que son más ambiciosos culturalmente. ¿Cómo llega este disco en ese contexto?
-Este es super divertido. Hicimos la música que queremos. Si te parece podemos decir que forma parte de la etapa “Rada se divierte”.
-Hace dos años Hugo Fattorusso me dijo: Vengo a tocar a Buenos Aires porque se me respeta, me tratan bien. En Uruguay no me dan ni bola, ni hablar de respaldo oficial al candombe. ¿Estás de acuerdo?
-Son palabras de él, sabrá por qué lo dijo. Uruguay es un país muy pequeño, pero él siempre fue muy respetado por los músicos. El problema es que no todo el mundo alcanza a entender su complejidad como artista. Porque es un genio. Lo mismo le debe pasar a Hermeto Pascoal en Brasil. Hugo es un dios, todo lo que toca es maravilloso, pero no hay tanta gente maravillosa en Uruguay.
-¿Te pasa lo mismo a vos que tenés Grammys y la industria te mima un poco más?
-No. Creo que es porque soy cantante. Y nosotros tenemos la ventaja de que se nos respeta mucho más que al resto de los músicos. Está mal, porque primero está la música, pero en este siglo está de moda cantar y poner letras. No voy a dar nombres, pero hoy aquel que escribe poemas maravillosos vende más discos que el que pone las palabras a disposición de la melodía o el ritmo.




-Es más rendidor decir que componer.
-Digamos que si escribís bien no necesitas saber cantar mucho. Te vas a dar cuenta fácil aunque no te lo quiera decir yo. 
-¿Será también que Fattoruso dice eso porque al candombe allá se lo vive en la calle y no pagan una entrada?
-No, no pasa por ahí. Los únicos países que respetan sus raíces son Brasil, que si tocás samba te respetan mucho, los cubanos y los norteamericanos. Ellos aman su música. En cambio, en Uruguay el candombe es el legado cultural de mis negros queridos. Se toca en la calle todos los días en los barrios. Lo tenés a mano. Pasa así. Muchos actores y artistas vienen a Argentina, hacen lo mismo que en mi país pero en cambio tienen un gran éxito.
-Tocaste en Misiones.
-Fui a Misiones a tocar porque había un grupo que hizo un show maravilloso con mi espectáculo para niños. Y me consiguieron un salón para que de un espectáculo. Toqué y fue increíble.
-¿Estás menos combativo ideológicamente?
-No sé, no creo. Mis convicciones siguen ahí. En Argentina no estoy en contra de ningún gobierno, hago mi trabajo y cumplo mi función, porque soy uruguayo. Sin embargo no escondo lo que pienso. Por ejemplo, lo que te puedo decir es que nunca tocaría para (el jefe de Gobierno porteño Mauricio) Macri.
-¿Cómo serán los shows del Ateneo, en septiembre?
-Ojalá que estén llenos. Por los músicos que tengo apalabrados para que me acompañen, va a ser algo maravilloso y nos vamos a divertir mucho. No le tenemos miedo a nadie, no vamos a desentonar.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora, Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
Septiembre de 2013 


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