
-A partir de tu éxito
comercial, ¿qué cambió en tu vida cotidiana?
-Que pude comprarle una casa a mis hijos a los cincuenta y
dos años, después de que cuando los traje de México no tenían dónde vivir.
-Lo preguntaba porque
alguna vez hablaste del racismo en Uruguay, y hacías mención a que en algunas
radios no te pasaban y que cuando ibas a tocar a Melo no te hacían notas en el
diario local.
-No sé si cambió porque hace rato que no toco allí. Pero eso
le pasa a todos los negros que viven en ese lugar. Lo de las radios debe
haber sido imaginación mía.
-¿Por qué?
-Porque para pasar una canción mía tenían que dejar de lado
otras cuatro, por su duración. Ahora, que les cambié el peinado y las hice más
radiables, me programan.
-¿Es decir que
cambiaste vos, no las radios?
-Las cosas en Uruguay también cambiaron. Las radios se
dieron cuenta de que si no apoyan a los músicos del país, Uruguay nunca tendrá
su música nacional. Nosotros somos de los más colonizados de América
Latina. Siempre escuchamos música de afuera hasta que en los sesenta se
empezó a esuchar a Los Shakers, que cantaban en inglés. Recién ahora se abrieon
las puertas de los medios conmigo, con Jaime (Roos) que hizo un trabajo
magnífico, No te va a Gustar, Jorge Drexler y tantos otros que están sonando
fuerte. Igual todavía falta.
-¿Los músicos no se
adaptaron entonces?
-También. Ahora hacemos música más radiable. Como somos un
país pequeño siempre tratamos de revolear la camiseta y ser más que los grandes
que nos rodean. Esos complejos están. La gente que compone lo hace porque
quiere ya que el mercado es muy chico y no piensan en hacerse ricos con un
disco. Nadie le da bola al mercado de la música.
-¿Seguiste las
elecciones en Argentina?
-Sí.
-Cuando hablamos en
noviembre especulábamos con el "efecto Lula" en el Cono sur.
-Bueno, en Argentina no se vio ni en pedo (se ríe). Pero cuando el pueblo decide
no se puede decir nada en contra. No tengo autoridad para hablar y menos de la Argentina que es un país
cuya gente me dio de comer, muchos premios y cariño.
-¿Qué creés que
pasará en Uruguay?
-Ansío fervorosamente que haya un cambio en algún momento. Que
la gente vote otra cosa. Y si nos eqivocamos fiero, bueno, volveremos a lo que
estábamos antes. Acá es muy fuerte el Frente Amplio pero nunca pudo ganar.
Ojalá...
-¿Tenés esperanza?
-Sí, porque acá en política no somos como en Argentina,
donde ser peronista o radical es como ser de River y Boca. Fanáticos que no
cambian. Cuando se trata de un país hay que pensar qué es lo mejor y no votar
de acuerdo a la tradición familiar.
-¿Cómo ves a tu país?
-Está divino. Nosotros decimos que tiene toda la instalación
montada para ser una gran nación, pero cuando viene el que tiene que terminar
la casita hace todo mal. Así estamos desde hace muchos años. En lo
cultural, por ejemplo, está lleno de artistas que nunca cruzaron el charco. Pintores,
guitarristas, bajistas, pianistas, cantores de ópera y jugadores de fútbol.
-Y están rodeados de Brasil
y Argentina.
-Sí, dos países gigantes. Aprendemos mucho de lo bueno de
ustedes y tenemos ese orgullo de país chico que te contaba.
-¿Cómo defienden su
cultura?
-Es difícil. Si venís acá no te perdés ningún programa de la TV argentina, por ejemplo.
-¿A la hora de
trascender las fronteras en quién piensa el uruguayo?
-En Argentina, por supuesto. No conozco un artista uruguayo
que haya triunfado en Brasil.
-¿Por el idioma?
-No. Porque Brasil está de espaldas a Latinoamérica. Si
no, no se entiende por qué Mercedes Sosa, Fito, Charly, León Gieco, yo, los
Fattorusso y tantos otros uruguayos y argentinos sean recibidos allá del mismo
modo que le abrimos las puertas a Gilberto Gil, Milton Nascimento, María
Bethania, Gal Costa... Te puedo nombrar mil brasileños que triunfan y venden
muchos discos entre nosotros. Sin embargo no pasa lo mismo allá con la
música en español.
-¿Ninguno?
-El único que vende en Brasil cantando en español es Julio
Iglesias. Están de espaldas, hermano. Miran a Estados Unidos y Europa, no para
Sudamérica. Me lo decían los mismos artistas brasileños cuando fui al Foro
Mundial de San Pablo: "¿Cómo puede ser que no se editó nunca un disco tuyo
acá?".
-Esto conspiraría
contra la tan declamada unión cultural latinoamericana.
-Y... no pega ni con cola. Te hablo de música que es lo
que conozco: En Colombia y Perú, por ejemplo, tienen artistas que nos
enriquecerían muchísimo. Acá nos llega Shakira y no la cumbia real o el
ballenato real, que son maravillosos. Sólo conocemos a los "best
sellers", los tipos que venden discos.
-Herbert Vianna,
cantante de Paralamas do Sucesso le dedicó un tema a Lula Da Silva, el
presidente de Brasil. ¿Harías lo mismo?
-No. Yo grabé jingles publicitarios, pero canciones nunca. Le
dedicaría algo así a un hombre como Nelson Mandela, un tipo que peleó durante
años. Si tuviese que elegir un presidente sería Olof Palme (primer ministro de Suecia, asesinado en
febrero de 1968) , alguien que haya hecho mucho por su pueblo.
-Es decir que
necesita mucho más que ganar una elección para merecer que le cantes.
-Por ejemplo, que se hay ido del gobierno por viejo, porque
se cansó de gobernar e igual el pueblo lo ama porque trabajó y luchó para sacar
el país adelante. Un Gandhi, por ejemplo.
-¿Se apresuró Herbert
al no esperar ni el primer año de gobierno?
-¡Cómo voy a hablar de Herbert si es un genio! Siento un
gran aprecio por él y cada uno tiene derecho a expresarse a su manera. Deberá
querer a Lula más allá de la política y le dedicó su amor en una canción. No lo
juzgo, sólo digo lo que yo haría.
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires - Argentina
3 de mayo de 2003